Un neumático Run Flat es un neumático autoportante, con el flanco reforzado, que en caso de pinchazo o reventón en marcha (pérdida repentina de la presión) permite controlar la reacción del coche pues no desllanta. Además el uso de un compuesto especial en el flanco evita la acumulación de calor en la goma y permite rodar con el neumático. Según el ETRO (Organismo Europeo de Normalización para los Neumáticos), los neumáticos Run Flat puedan rodar 80 Km. con presión cero a una velocidad máxima de 80 Km./h, si bien el desarrollo tecnológico puede posibilitar un aumento de dichas cifras.
Las ventajas de esta tecnología incluyen poder prescindir de la rueda de repuesto además de un aumento de la seguridad, al evitar los atropellos en situaciones de baja visibilidad, y eliminan la tarea de tener que detenerse al borde de la carretera para cambiar una rueda pinchada.
Run Flat requiere obligatoriamente un sistema de monitorización de la presión, que avise al conductor de la anomalía producida. Sin embargo, esto aporta la ventaja de llevar en el propio vehículo una herramienta de monitorización de los neumáticos, que consigue que el usuario sea consciente en todo momento de su situación, aumentando su atención sobre su mantenimiento y el momento de la sustitución.
El fenómeno Run Flat se impone día a día. No es coincidencia que la demanda por ese neumático haya crecido exponencialmente, tanto en el mercado de equipamientos originales, como en el mercado de repuestos en Europa y Norteamérica. Hoy en día la diversidad de medidas ha crecido abriéndose la mayor parte de las medidas del mercado. Esto ha posibilitado el uso de Run Flat para casi cualquier tipo de vehículo, rompiendo así la exclusividad que ostentaban los coches de lujo.